Competir
sin hipotecar
el proceso
Un 10K con desnivel real. Un domingo de equipo completo. Y una idea que se repite: criterio > ritmo.
Sergio Pérez y el 10K que se corre con cabeza
Ganar su categoría en Valdivia fue el resultado. La historia, en cambio, está en el criterio: leer el terreno, dosificar el esfuerzo y ejecutar lo entrenado en las semanas previas.
“La carrera durísima, durísima. Harta subida”, dijo Sergio apenas terminó. Y no era una exageración: este 10K del Calle-Calle se corre con desnivel real, con un tramo especialmente exigente entre los kilómetros 2 y 5, donde el ritmo deja de ser una referencia confiable y la lectura del esfuerzo se vuelve todo.
En vez de perseguir un tiempo, Sergio decidió perseguir algo más útil para el proceso: terminar entero. “Me dediqué a dosificar y a tratar de llegar bien”, explicó. Esa decisión, competir sin hipotecar el entrenamiento que viene, es exactamente lo que convierte a una carrera preparatoria en una herramienta.
Lo más interesante es que el guion no nació el día de la competencia. En las últimas 2–3 semanas, su preparación incluyó dos sesiones semanales con intervalos cercanos a la intensidad de carrera, diseñados para sostener el esfuerzo sin caer en la trampa de “salir a reventar”. Valdivia fue, en ese sentido, una validación: el plan no prometía magia; prometía criterio.
El resultado llegó con naturalidad. Pero el verdadero titular no es el primer lugar: es que la carrera dejó una señal clara para lo que viene. Cuando el terreno aprieta, la diferencia no está en apretar más… está en apretar mejor.
“Dosifiqué… era mucha subida, así que me dediqué a llegar bien. Quedé entero, quedé de diez.”
Cuando el desnivel manda, el criterio se ve en los datos
En un 10K con subida sostenida, el “pace” deja de ser el jefe. Lo que importa es si el esfuerzo se mantiene controlado y si el cuerpo logra sostener la intensidad sin colapsar la economía. Aquí, el dato que destaca es el Pa:Hr 1.45%.
En recorridos con desnivel, perseguir un ritmo fijo suele salir caro. Por eso miramos el desacople: si la frecuencia cardiaca se dispara para sostener el mismo esfuerzo, aparece la factura en la segunda mitad. Un Pa:Hr bajo sugiere control, pacing por esfuerzo y ejecución madura.
El Rosario se llenó de cuestas, calor y equipo
Asfalto y Trail partieron desde el mismo punto para reforzar lo más importante: somos un solo equipo. Nueve personas en cada grupo y cuatro profes coordinando la jornada.
Un punto de partida, un solo equipo
La idea era simple: evitar la división y reforzar el sentido de pertenencia. Por eso ambos grupos partieron y terminaron en El Rosario, Naltahua. Después del entreno, nos juntamos a comer y cerrar la mañana como corresponde.
Volvemos a cargar, sin perder el foco
Salimos de la descarga con piernas más frescas, pero con la intensidad todavía presente. El fin de semana se vive en tres frentes: ciclismo, trail y asfalto.
Semana de carga + sesiones exigentes = el cuerpo necesita herramientas reales para adaptarse. Si quieres llegar al periodo específico con consistencia, la recuperación deja de ser un “extra”.
Ver convenio: Cámaras Hiperbáricas Talagante →¿Qué te dejó esta edición?
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