Carga de Carbohidratos, Hidratación y Rendimiento
Carga de Carbohidratos, Hidratación y Rendimiento
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Si te estás preparando para una competencia de resistencia, probablemente has escuchado hablar de la «carga de carbohidratos» y la importancia de la hidratación.
¿Qué es la carga de carbohidratos?
La carga de carbohidratos (o supercompensación de glucógeno) es una estrategia nutricional que tiene como fin maximizar y rellenar las reservas de glucógeno en el músculo y el hígado antes de un evento deportivo prolongado [1]. El glucógeno es la principal fuente de energía de nuestro cuerpo durante el ejercicio de moderada a alta intensidad, por lo que tener estos depósitos al máximo es fundamental para retrasar la fatiga y mantener un ritmo óptimo [1, 4].
¿Cuándo es necesaria realizarla?
Tener una reserva de glucógeno óptima es especialmente importante y necesario en deportes de larga distancia o resistencia [1]. Se recomienda realizar una carga de carbohidratos estructurada para eventos que superen los 90 minutos de duración continua, como maratones, triatlones, ultramaratones o ciclismo de fondo [4, 6]. Para pruebas más cortas (como un 5K o 10K), una dieta balanceada normal y un buen desayuno previo son suficientes, ya que las reservas habituales no llegarán a agotarse completamente.
¿Cómo realizarla?
La estrategia consiste en priorizar los alimentos ricos en carbohidratos durante los 2 a 3 días previos a la carrera [1]. No se trata simplemente de «comer más» calorías en general, sino de modificar la proporción de macronutrientes: debes aumentar los carbohidratos y limitar la ingesta de grasas y fibra para evitar molestias gastrointestinales [1, 2].
La recomendación general es consumir entre 5 y 7 gramos de carbohidratos por kilogramo de peso al día [1]. Por ejemplo, una persona de 70 kg debería apuntar a unos 490 gramos de carbohidratos diarios (considerando que 100 gramos de tallarines aportan aproximadamente 55 gramos de carbohidratos) [1]. En algunas pautas más extremas o para pruebas de ultra resistencia, la ingesta puede llegar a 10-12 g/kg/día [6]. Además, la carga de carbohidratos siempre debe ir acompañada de un «taper» o descenso de las cargas de entrenamiento para que el glucógeno se almacene y no se gaste [1].
Tipos de Protocolos
A lo largo de los años, la ciencia ha estudiado distintas formas de lograr esta supercompensación. Los protocolos más conocidos son:
Protocolo | Descripción y Metodología | Consideraciones
|
|---|---|---|
Método Clásico (Astrand) | Desarrollado en los 60. Implica una semana de preparación: primeros días con muy pocos carbohidratos y entrenamientos extenuantes para vaciar reservas. Últimos 3 días con dieta altísima en carbohidratos y sin entrenar [4, 5]. | Efectivo, pero con alto riesgo de efectos secundarios (hipoglucemias, fatiga extrema, problemas digestivos y mayor riesgo de lesiones) [4, 5]. |
Método Disociado o Escandinavo (Sherman/Costill) | Versión más moderada y utilizada actualmente. Reducción progresiva del entrenamiento (tapering). Dieta mixta al inicio y aumento significativo de carbohidratos los últimos 3 días (con descanso o entrenamiento ligero) [4, 5]. | Logra niveles de glucógeno similares al método clásico pero minimizando drásticamente los efectos adversos y el estrés fisiológico [4, 5]. |
Método de 1 día (Fairchild/Fournier) | Enfoque moderno. Sesión de ejercicio muy corta pero de altísima intensidad seguida inmediatamente por una ingesta masiva de carbohidratos durante las siguientes 24 horas [4]. | Ideal para quienes no disponen de muchos días para modificar su dieta de forma drástica [4]. |
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5 claves para optimizar el rendimiento mediante la alimentación
- Sincroniza la nutrición con el «Taper»: La carga de carbohidratos no tiene efecto si no descansas adecuadamente [1]. En la semana previa, reduce el volumen de entrenamiento (entre un 41% y un 60%) pero mantén la intensidad y la frecuencia [8]. Esto permite deshacerse de la fatiga acumulada y rellenar los depósitos de glucógeno sin perder las adaptaciones físicas [1, 8].
- Desayuno estratégico el día de la carrera: Empieza a correr con el glucógeno hepático a tope desayunando entre 1 y 4 g/kg de carbohidratos, entre 1 y 4 horas antes de la largada [1]. Las fuentes líquidas de carbohidratos pueden ser una excelente idea si tienes problemas para comer sólidos por los nervios [1].
- Minimiza la fibra y la grasa antes del evento: En las comidas previas y especialmente la noche anterior, el volumen de la comida debe ser bajo en grasas y fibra (avena, pan tostado, cereales, bananas) para asegurar un rápido vaciado gástrico y evitar malestar estomacal durante el esfuerzo [1, 2].
- Aplica la «Regla de Oro»: Nada nuevo el día de la carrera: Durante la carrera deberías apuntar a consumir entre 50 y 80 gramos de carbohidratos por hora, pero todos los alimentos, geles y bebidas deportivas deben haber sido probados durante tus entrenamientos largos previos [3].
- Entrena tu sistema digestivo (Train the Gut): El entrenamiento nutricional focalizado en mejorar el confort estomacal y acelerar el vaciado gástrico durante las semanas previas te permitirá absorber eficientemente los nutrientes el día de la competencia [2].
Manejo de la hidratación e ingesta de sodio pre-carrera
La hidratación es crítica, ya que una pérdida de líquidos que exceda el 2% del peso corporal puede causar decrementos significativos en pruebas de resistencia [2]. El sodio, por su parte, es el electrolito más importante a reponer porque mantiene el volumen plasmático, mejora la circulación y favorece la retención y absorción de fluidos [2, 7].
Días previos
Aumenta ligeramente la ingesta de líquidos (apuntando a unos 3 litros diarios) y puedes realizar una precarga de sodio añadiendo un poco más de sal a tus comidas o mediante suplementos, para ayudar a retener el agua en el cuerpo [6, 7]. Mantén la orina de un color pálido para asegurar un buen estatus hídrico [6].
Horas previas (Desayuno)
En las 2 a 3 horas antes de la salida, consume aproximadamente 500 ml de líquido [3, 6]. Junto a este líquido, es altamente recomendable ingerir entre 300 y 400 mg de sodio (ya sea en una bebida deportiva o cápsulas) para optimizar la hidratación inicial, prevenir la pérdida rápida por orina y evitar calambres tempranos [2, 7]. Evita superar los 400 mg de una sola vez antes de la carrera a menos que lo hayas practicado extensamente para no causar estrés gastrointestinal [6].
Durante el esfuerzo
Mantén un aporte continuo apuntando idealmente a unos 400 mg de sodio por hora y alrededor de 500 ml de agua por hora (ajustado según la tasa de sudoración y clima) [2, 3].
Referencias
- Optimizing Athletic Performance through Glycogen Supercompensation and Tapering Strategies (Tapering.pdf).
- Nutrición Deportiva y Calor (Documento de Google Drive).
- Análisis Pre Competencia COURAGE 33K (Documento de Google Drive).
- Carga de carbohidratos : qué comer antes de una carrera – Quiroga Nutrición.
- Carga de hidratos de carbono (HC) – nersport.
- Nuestra guía completa de hidratación y combustible para maratones – Neversecond.
- Guía de Nutrición e Hidratación IRONMAN 70.3 Marbella – Tetsuo.
- How to Taper Before a Triathlon Race – TRIQ.

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